Por Raúl
Gorrín. Los cambios que se han experimentado en el mundo, y gracias al
desarrollo de las redes sociales y la información global, han permitido echar
por tierra muchos estereotipos que habían sobre los empresarios. Aquella vieja
idea que los empresarios son trabajadores solitarios, inventores introvertidos
que con una idea se hicieron multimillonarios se queda de lado para pasar a un
nuevo paradigma en el cual los empresarios desarrollan nuevos principios y
valores que les permite convertirse en entes de acción positiva para el cambio
social.
Hoy en
día, los empresarios están bajo escrutinio social y entiende la necesidad de
estar conectados con la gente, no sólo como factor generador de empleos y
productor de bienes y servicios, sino que en la medida en que las transformaciones
se han venido produciendo en la colectividad, los empresarios se han encontrado
con reto enormes que incluyen la conversión en entes de acción positiva en sus
entornos. Cada día son más los emprendedores que se activan en el cambio y asumen
el compromiso social, basado en principios y valores humanistas.
El
espíritu empresarial humanista se puede caracterizarse por:
- Tener un impacto social, económico o cultural positivo
- La enseñanza de la creatividad, la innovación y el descubrimiento como pilares claves de la empresa
- El cultivo de carácter individual a través de aprender la asunción de riesgos y la persistencia
- Los empresarios pueden impulsar un cambio positivo en todo tipo de industrias y en las organizaciones de todas las formas y tamaños.
Los
empresarios humanistas deben ser capaces de desafiarse a sí mismos, de hacer
preguntas difíciles, pensar críticamente, desarrollar soluciones innovadoras y
crear organizaciones que efectúan un cambio significativo en la sociedad y a
beneficio de la gente.
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