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miércoles, 1 de marzo de 2017

Las principales erogaciones de todo negocio



Por Raúl Gorrín.- Indudablemente que su negocio, ya sea una pequeña empresa o emprendimiento, generará una serie de gastos o erogaciones que es necesario cubrir con puntualidad y responsabilidad. Vistos de manera individual, probablemente luzcan como insignificantes, pero sumados uno a uno significarán una buena cantidad que debe estar preparado para desembolsar mes a mes.

Igualmente toda organización está sujeta a imprevistos a los que igualmente hay que hacerle frente y, seguramente, cuando surjan le harán pasar algunos apuros y tendrá que hacer ajustes a su presupuesto dada la eventualidad.

Por ello es importante conocer con precisión cuáles son los gastos regulares de su organización para intentar reducirlos al máximo a través de la implementación de un buen plan de austeridad que le permita hacer ahorros sin sacrificar la calidad y el servicio que usted debe brindar a sus clientes.

El principal de los gastos, una erogación que debe manejar casi como religión, es el pago del personal. Llueve, truene o relampagueé, usted tiene que pagarle puntualmente a sus empleados. Recuerde que sus trabajadores son sus principales aliados. Hay que pagar salarios, cuota del seguro social, apartado de prestaciones sociales, etc.

En este punto debemos hacer una salvedad, más que un gasto, el pago de nómina es una gran inversión.

Otro gasto común es el material de oficina y materia prima indispensable para hacer que su negocio funcione. Al ser una partida contable muy difusa, sobre todo en lo que tiene que ver con el primer aparte (artículos de oficina) en el que puede caber desde un lápiz hasta una computadora, hay que ser muy vigilante para evitar erogaciones innecesarias. Sobre todo si está comenzando con su empresa, limítese a lo indispensable.

Dado que en cualquier momento podrá tener que hacer frente a reparaciones o adquisiciones imprevistas, optar por una línea de microcrédito tal vez sea la mejor manera de cubrir estas eventualidades.

El pago de servicios es una erogación ineludible como también es el alquiler del local en caso de que este no sea propio. Mes a mes se tendrá que enfrentar al pago de las cuentas de electricidad, agua, teléfono, internet, gas, etc.

Sume a esto el pago del dominio de su página en internet, pues por más atractivas que sean las alternativas gratuitas que hay en la red, lo mejor es siempre un domino propio que le dé identidad a su organización.

Seguramente si usted es un pequeño emprendedor o pequeño comerciante, es posible que sea quien se encarga de todas las gestiones de su empresa. Sin embargo en la medida en que su negocio crece, es probable que tenga que recurrir a los servicios de un gestor que se mantenga al pendiente de asuntos como el pago de impuestos, IVA, transacciones bancarias, etc.

Las organizaciones medianas o grandes disponen de un personal para ello, pero en el caso de los micronegocios, emprendimientos y pequeñas empresas, lo pertinente es recurrir a los servicios de un agente externo.

A pesar de que hay regímenes especiales para pymes, estas deben presupuestar el pago de comisiones por servicios bancarios que, aunque puedan parecer pagos pequeños, significan una erogación que debe estar presupuestada.

Así que prepárese para evitar sorpresas y cíñase rigurosamente a su presupuesto para que no se lleve sorpresas a fin de mes.


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miércoles, 8 de febrero de 2017

No tiene dinero pero quiere abrir un negocio: vea cómo hacerlo



Por Raúl Gorrín.- La aventura de emprender no es sencilla, no queremos engañarle dibujándole un camino de rosas. No, es una senda difícil la que hay que recorrer, pero las recompensas son altamente gratificantes. Ahora bien, la cosa se hace más cuesta arriba si quien quiere incursionar como emprendedor, simplemente no tiene dinero, es decir, pretende hacerlo desde “cero”.

Queremos advertirle que se trata de una tarea bastante ardua, espinosa, pero no imposible.
Quienes deciden emprender en estas circunstancias, lo hacen únicamente entusiasmados por una gran idea, un gran optimismo y confianza en sí mismos, mucha pasión y una actitud indoblegable.

Le corresponderá salir cada día dispuesto a enfrentar el reto y dispuesto a conseguirlo. Esa será la actitud que debe y tiene que mantener cada amanecer. Tendrá que ser muy astuto e inteligente, el doble de lo que son el resto de los emprendedores que cuentan con recursos y capital.

Cuando no se cuenta con estos dos elementos —capital y recursos— debe trabajar con prisa y mucha sagacidad, invertir más tiempo y mucho más duro que el resto.

Cada día le toca enfrentar un plan de supervivencia más que de negocios. Tiene que vender sí o sí, no tiene otra alternativa. Le corresponde accionar, innovar y ser muy creativo para hacer que su idea funcione día con día.

A esto debe sumarle que las pocas ganancias iniciales deben reinvertirlas de manera inmediata, con lo que poco podrá disfrutar de ellas en los primeros tiempos, apenas le tocará tomar lo indispensable para sobrevivir y mantenerse a flote.

Lo primero que tiene que hacer es un inventario de los “recursos” con los que cuenta. Debe administrar con sabiduría cada centavo con el que cuente, de modo que lo invierta de manera que se multiplique rápidamente.

Ponga los pies en la tierra, sueñe pero sin sustentarse en irrealidades. Debe estar muy claro en esto, pues en la medida en que usted actúe con transparencia y erigiéndose sobre la verdad atraerá miradas de posibles apoyos en torno suyo. Su trabajo tiene que ser integro para ello.

Debe aprender a optimizar para hacer el mejor uso de su tiempo, de los recursos, de las tareas y acciones y, obviamente, de su energía.

Aproveche las oportunidades, manténgase atento a lo que sucede en su entorno para poder identificarlas.

Lo que hace debe estar dirigido a satisfacer las necesidades de los demás, no las suyas.
Debe estar convencido de que lo que hace es bueno, si usted no lo cree, difícilmente los demás lo creerán. Póngale pasión al asunto.

Usted no está solo, así que no debe actuar como si lo estuviera. Debe tener consideración con los otros, para que los otros la tengan con usted. Respete la realidad de las otras personas.

No actúe por impulsos, deténgase un momento a pensar antes de actuar. Vislumbre el panorama que tiene hacia adelante, no se quede en lo aparente ni solamente en lo próximo, extienda la mirada más allá y entonces tome decisiones.

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